Comidas equilibradas en la rutina mexicana
Disfrutar de nuestra comida es parte de la cultura. No obstante, el ritmo de trabajo a menudo nos empuja a comer rápido, saltarnos el desayuno o abusar de los antojitos por falta de tiempo.
Comer con pausa
Sentarse en la fonda o en el comedor de la oficina, dejar el celular a un lado y masticar con calma. Comer en cinco minutos frente al monitor impide que tu cuerpo registre la saciedad adecuadamente, haciéndote sentir pesadez durante toda la tarde.
Observar las porciones, sin extremos
Nadie dice que debes eliminar la tortilla. Es un excelente alimento. El secreto es la observación: acompañar un guisado con dos o tres tortillas está bien, pero sumar refresco grande y postre todos los días genera un desbalance en tu energía.
El reto del café y el agua
En el clima cálido, la hidratación es clave. Muchas veces confundimos la sed con hambre o fatiga. Intenta que tu principal bebida sea agua simple. Deja el café de olla o el americano para el disfrute, no como gasolina obligatoria para sobrevivir el día.
Variedad de colores locales
Nopales, calabacitas, jitomate, aguacate, frijoles. Aprovecha la riqueza de los mercados locales. Un plato que incluye verduras frescas y cocidas te aporta la fibra necesaria para una digestión tranquila.